jueves, 17 de septiembre de 2009

Concurso Parque Araucano - una pradera como un río para un sueño romántico

Esta es una obra, propia de los años 80, que reedita elementos estilísticos provenientes del iluminismo de Boullée y Ledoux, del parque romántico de Alphand, del detalle ornamental de Scarpa y un eje que se pierde en el infinito de inspiración barroca. A pesar de que todos esos elementos provienen de la tradición paisajista burguesa, una gran pradera central que se extiende en toda su longitud reconduce el diseño en pos de los ideales modernos de la ciudad socialista y el parque popular. El juego ambiguo y contradictorio de estos elementos, estrategia típicamente posmoderna, intentaba una solución que fuera apreciada, en el gris ambiente de la dictdura, por el estilo de vida de una comuna de elite.

Muchos elementos de ese entonces se ven hoy como inaceptables por la nueva cultura del espacio público: bosques que se prestan para el escondite, canales y fosos que forman límites sin cerramiento, y otras soluciones que hoy se han asimilado como peligrosas o inseguras, a pesar de su gran poder evocativo y bucólico. Es interesante notar, por contraste, una cierta evolución en la política sobre el uso del espacio público. Contrario a este ejemplo, el pragmatismo del minimalismo hoy imperante en el diseño (ver post anterior sobre el proyecto del Parque Bicentenario de Vitacura, por ejemplo)  ha acostumbrado al público a soluciones más desnudas donde el misterio y el deseado contraste entre ciudad y naturaleza se han abandonado en pos de soluciones de bajo mantenimiento, mayor seguridad y resistencia al vandalismo.



Concurso Centro Cultural Gabriela Mistral - 2007

Esta fue nuestra presentación al concurso nacional de 2007 para el nuevo centro cultural en el edificio Diego Portales (UNCTAD III), después del incendio del año 2006. Nos pareció valioso reconstruir la estructura de la techumbre de la placa que se perdió en el incendio, dado su valor patrimonial y su presencia en la memoria colectiva del santiaguino. Sin embargo, su interior podía ahora abrirse en una mayor transparencia que exhibiera en la calle la nueva actividad del centro cultural, en claro contraste con el pasado clausurado del edificio. Un espacio interior variado y continuo, recorrible en su totalidad por el público. No quedamos preseleccionados, ni menos premiados; el premio fue adjudicado, merecidamente, al arquitecto Cristián Fernández. Fue, sin embargo, un proyecto que estudiamos con mucha dedicación y que seguimos considerando una buena idea que retomar en el futuro. La siguiente fue la memoria descriptiva.



MEMORIA
Los accesos se sitúan en una diagonal que atraviesa el edificio. En esta forma quedan protegidos del tráfico de la Alameda y se integran a un recorrido de carácter cultural.

El Centro Orientado al Debate y al Encuentro, que servirá para convenciones y conferencias se ubica en instalaciones existentes que se mantienen. Tiene un acceso independiente para facilitar su uso para actividades ajenas al centro cultural.

Hay un hall de acceso único para el CCGM. Desde allí se ingresa a todas sus actividades. En el piano nobile, un nivel más arriba, se ubica el Centro Nacional de Artes Escénicas y la Música. Comprende una gran Sala de Audiencias que según su uso y disposición de asientos puede albergar hasta 2000 espectadores. La sala podrá servir para conciertos, ballet, ópera y otros eventos. Contendrá todo el aparataje técnico sobre parte de la escena (el sector frontal funcionaría en península). Está equipado con plataformas levadizas en la escena y foso de orquesta.

Se consultan además dos salas de teatro para 300 personas. Una, de carácter mas tradicional, está equipada con plataformas levadizas que permiten cambiar escenografías y albergar diferentes grupo teatrales durante la semana. La otra sala tiene piso plano, graderías retráctiles y palcos. Es una sala apta para la experimentación y cambios en la disposición de sus asientos para adaptarse a diferentes configuraciones: a la italiana, península, jeu de paumes, arena, etc. Cuenta con ascensor propio para elementos de escenografía que se traerían desde los talleres del subterráneo. Está equipado con una parrilla superior de instalaciones para iluminación y sonido.

Un restaurante domina el gran foyer común desde la altura.

Desde el hall, contiguas a la fachada norte, se sitúan las escaleras que conducen hacia el Centro de Artes Visuales Actuales o hacia el subterráneo donde se sitúan la Biblioteca de las Artes, Audioteca Nacional, Archivo de las Artes Escénicas y el Centro de Investigación de la Fotografía Actual.

En el primer subterráneo se ubican las Salas de Ensayo y Formación de las Artes Escénicas y la Música, también los camarines y vestuarios, bodegas y talleres.

El segundo subterráneo alberga los estacionamientos. En el sector oriente bajo una plaza, los estacionamientos alcanzan cuatro niveles alcanzándose así un total de 506 estacionamientos. La rampa existente de acceso a los estacionamientos se reemplaza por un nuevo sistema que, situado más o menos al centro de Calle Villavicencio, disminuirá el impacto vehicular que acompañará a los eventos masivos.




martes, 15 de septiembre de 2009

GimnasioTocopilla - Cubierta colgante para grandes luces - 1975


Es otro anteproyecto desarrollado con la confianza en el desempeño óptimo de la combinación hormigón acero. Esto cuando se le confiere al primero la tarea de absorber los esfuerzos principalmente gravitacionales y al segundo la labor de alcanzar grandes luces en forma eficiente.
El edificio se ubicaba en una ladera en el sector sur de Tocopilla. Sobre una base de hormigón apoyada en el terreno se armaba una estructura metálica en que las grandes luces se salvaban principalmente por el trabajo de elementos a la tracción. Estos elementos eran perfiles que eventualmente pudieran tomar compresiones motivadas por esfuerzos de viento que causaran efectos de succión.
El precio del cobre, se sabe, es fluctuante. Una baja dejó el proyecto postergado definitivamente. 


lunes, 14 de septiembre de 2009

Módulo Urbano Futura - arquitectura metabólica y estructura colgante

Conjunto de oficinas y habitación en comuna de Providencia - Santiago, 1974
Por Alberto Montealegre Klenner

El anteproyecto fue desarrollado en una época de crisis económica. Se interesó a varios vecinos y prácticamente se tuvo disponible la manzana completa (Suecia-Coyancura-Lota). Se pensaba que había una posibilidad de financiamiento a través de las Asociaciones de Ahorro y Préstamo, entidades que en ese entonces comenzaban su declinación. Hubo un período de espera y algunos vecinos se marginaron y vendieron directamente. Con esto el proyecto, aparte de participar en un par de exposiciones públicas, fue a parar al cajón de los recuerdos.

El proyecto presenta una torre de oficinas y edificios de departamentos que ondulan y avanzan en un sistema de crecimiento, constituyendo la torre el núcleo de la composición. Lejos de la finitio del clasicismo, se presenta al complejo como en una instantánea; podría disminuir o seguir creciendo. Es el concepto metabólico de la arquitectura. De aquí nace el nombre con que lo bautizamos: “Módulo Urbano Futura”.

La propuesta se basa principalmente en el desarrollo de un concepto sobre la naturaleza estructural del hormigón y del acero que puede sintetizarse en que el hormigón tiene su mayor eficiencia trabajando a la compresión, mientras que el acero tiene en la tracción y flexión su optimización. El tema lo veníamos trabajando desde un concurso que presentamos para un edificio de servicios públicos en Valparaíso (ver post anterior) y se ha mantenido como un tema recurrente en nuestros proyectos apareciendo claramente en la Fabrica de Combustible para Reactores de Experimentación y en concursos.

Es el concepto de pisos colgados, que hace que se construyan primero las grandes columnas, se coronen con vigas superiores y luego de ellas se cuelguen los pisos en orden descendente (el edificio se completa de arriba hacia abajo). En nuestro anteproyecto las interrupciones producían plazas abiertas intermedias o pisos técnicos. Las grandes columnas de hormigón, que contenían los servicios y circulaciones verticales, se conectaban en el edificio de oficinas a través de grandes vigas vierendel de acero, o vigas de celosía del mismo material en los edificios de departamentos. De ellas colgaban los tensores y vigas de acero que recibían los pisos estructurados como losas colaborantes. Las columnas de hormigón se fundaban como pilares en consola, en grandes cajas huecas rellenas de bolones y áridos que les daban peso, permitiéndoles tomar los esfuerzos sísmicos. El primer nivel quedaba despejado como espacio público.

En la época habían aparecido ejemplos de estructuras colgadas en las publicaciones de arquitectura, edificios con un núcleo central de hormigón armado construido con moldaje deslizante y una estructura superior armada sobre él, de la que colgaban los pisos. En la oficina de Emilio Duhart, donde trabajé, desarrollamos un anteproyecto para IBM con este concepto; un núcleo central rodeado por un perímetro de oficinas. Se presentaba un problema: la dilatación del núcleo de hormigón, protegido por la planta libre que lo rodeaba, se dilataría y contraería en forma  diferente a los tensores del perímetro. No se calculó exactamente la deformación y nunca supe si habría alcanzado para hacer rodar un lápiz sobre los escritorios. En cambio, el planteamiento simétrico de dos columnas entre las que deslizaban los pisos, en el proyecto Futura, se hacía cargo del problema y era una evolución del tema.







Estructura colgante en altura - Valparaíso

Concurso Edificio Servicios Públicos - Valparaíso, Chile. 1970

El anteproyecto fue nuestra presentación a un Concurso Nacional de Arquitectura. El edificio debía albergar las oficinas regionales de la Tesorería General de la República y del Ministerio de Obras Públicas. A poco andar quedamos fuera; el Jurado opinó que ambas entidades deberían tener acceso independiente. Nosotros consideramos que como en cualquier edificio de oficinas en que hay dos o más entidades el acceso puede ser común. Sucede en los concursos que un primer paso en falso puede anular todo lo demás.

Fue un ejercicio muy estudiado, incluso un importante ingeniero estructural hizo un precálculo que nos permitió trabajar con un dimensionamiento real. La verificación técnica del concepto estructural era muy importante. El edificio planteaba un uso extensivo del acero, cosa muy novedosa en la época. En la edificación pública y privada de Chile no se usaba el acero. Se empleaba, sin embargo, en las grandes construcciones industriales (en la minería, en los Altos Hornos de Huachipato, etc.). La combinación del acero combinado con el hormigón armado en la forma que programaba el proyecto traía consigo ventajas económicas. Se planteaban dos núcleos de hormigón unidos a través de vigas vierendel de un piso de altura. De ellas colgaban por medio de tensores los pisos intermedios. Era el concepto del hormigón trabajando a la compresión y el acero a la tracción y flexión.

No quedamos satisfechos con el resultado final. Había una restricción en la Ordenanza Local con respecto al volumen máximo construible y al gálibo el edificio que con el programa planteado se llenó completamente. La expresión final estaba lejos de la transparencia y diafanidad del acero, esto agravado por la necesidad de poner quiebrasoles en ambas fachadas principales oriente y poniente. Más tarde en otro proyecto seguimos desarrollando la solución creando plazas intermedias en la altura del edificio que aligeraban y daban mayor esbeltez a la imagen final.

lunes, 10 de agosto de 2009

Hiperboloide de revolución - Torre de control

Este fué el primer concepto que se propuso para la torre de control del Aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago. Completamente diseñada en acero, una estructura de perfiles de sección circular rotan inclinados en torno a un eje vertical siguiendo la directriz de un círculo. La forma que se genera es la de un hiperboloide de revolución. Un segundo "manto" se desarrolla en forma análoga en sentido opuesto, siguiendo un círculo de radio menor. Otros elementos transversales actúan como puntales manteniendo el distanciamiento entre los pilares inclinados, acortando su longitud de pandeo, convirtiendo el sistema en una forma estable.

El núcleo central contenía una escalera, ascensor y ductos de instalaciones que alimentaban el nivel de recintos de apoyo y la sala de control.

Posteriormente, dados los costos del acero de la época (1996), el Ministerio de Obras Públicas decidió desechar la idea y nos solicitó proponer una solución alternativa con un fuste de hormigón armado, que es la actualmente construida.

lunes, 27 de julio de 2009

Un minimalismo irónico - propuesta para el Parque de las Américas de Vitacura

Concurso de anteproyectos convocado por la
I. Municipalidad de Vitacura en
1999
(hoy Parque Bicentenario)


MEMORIA

DISEÑO:

1
El Conjunto Cívico, con su pureza geométrica, irrumpe en el espacio geográfico. Su orientación hacia el cerro Manquehue constituye un acto dinámico que inevitablemente entra en una relación dialéctica con el entorno. Una suerte de desestabilización de un equilibrio anteriormente inadvertido, que se nos revela en la forma de una pérdida, obliga ahora a establecer relaciones, correspondencias, ejes. Esa pérdida de la coherencia, que se hace manifiesta, es el acto propiamente paisajista. Es despertar el paisaje. Traer lo geográfico a la presencia, encontrarle relevancias (y también irrelevancias), orden (y también desorden), descomponer la homogeneidad geográfica.

2
El edificio ha provocado el paisaje, pero la geografía le reclama que la perturbación es todavía demasiado débil para resolver el problema de la pérdida del orden. Pues sólo el Manquehue y el edificio de la Cepal han encontrado algún asentamiento. Ante el surgimiento de lo paisajístico, no se puede evitar ser pequeño.
Para no enfrentar las consecuencias de un minimalismo que resulta inevitable, la atención termina por centrarse en los objetos que han hecho aparición: el propio edificio consistorial, el cerro Manquehue, la Cepal. Se vuelven clásicos, totémicos, monumenta-les. Todo lo demás queda en espera (el río, las calles, los demás edificios visibles, las rocas desnudadas del San Cristóbal) y es posible que nunca constituyan parte de la obra. Pero el paisaje ya ha sido despertado, y su dialéctica se oye.
El minimalismo que sólo ve al objeto se vuelve clasicismo.

3
Nuestra proposición de parque es también eminentemente paisajista porque reconoce su condición minimalista. Se juega en los mismos términos de la arquitectura, y aunque considerablemente mayor en extensión, como ella está también limitada por el tamaño.
Pero en ese «reconocerse pequeño», da un giro que lo salva del encierro clasicista. Un minimalismo irónico. Es irónico en el sentido de que procede honestamente con la seriedad de lo monumental y desea para sí todo el reconocimiento de la efectividad de sus planteamientos, pero en cambio pone toda su atención en las consecuencias perturbadoras de su discurso formal: en su capacidad para despertar paisaje. De esa manera, el diseño renuncia al clasicismo, a la meritoria pureza de la obra como meta, y confía en cambio toda su efectividad a la posibilidad de promover (o de despertar) relaciones entre todas las partes, entre todos los elementos excluidos que se resisten a retirarse, a quedarse en silencio.

4
Un minimalismo irónico invita al juego. El juego al que se invita en nuestro parque es el de una pradera perfilada con el relieve de una onda, completamente regular. La simpleza de esta “trama” es la regla memorizable del juego. Todo lo demás, especialmente lo excepcional y fragmentado, incluido el entorno allende los límites del parque, son las excepciones que, cada vez, confirman la regla.
La severidad de una geometría repetitiva, muy por el contrario a una imposición tediosa, se abre en este caso a la libertad. Toda la esencialidad de su forma está para «contaminarse» de lo superfluo, de lo anecdótico, de lo dispensable. Esta es una regla «blanda» que actúa por su debilidad.

5
El juego de los descalces. La rigurosidad de la trama no se propone como un camino hacia el orden que haga entrar a cada cosa en un casillero, donde el desorden queda controlado o reducido a un tamaño inofensivo. Aquí se busca exaltar la relación dialéctica de los opuestos, que no consiste sólo en contraponer el orden al desorden, sino más bien en el esfuerzo de ordenar. Ordenar es habitar. El esfuerzo de habitar. Pero lo que se ordena es el propio ser. Es el usuario el llamado a ordenar, a ordenarse a sí mismo. Elegir un lugar donde quedarse, sentarse en un banco junto al sendero central, o arriba de una de las innumerables lomas, o tenderse en una de las ondas de césped, y hacer algo completamente distinto al otro día, ... o tratar de hacer exactamente lo mismo al otro día. El juego de los descalces es el juego de habitar y calza con todos. Y calza también con todas las cosas: la luz de cada hora no es la misma a lo largo del día, los árboles, tan regularmente espaciados, son todos distintos, el río no siempre está seco, no siempre irá por donde queramos que vaya.

6
La trama básica tiene carácter espacial. Es un relieve, una sinusoide que en el recorrido, escala el parque creando ámbitos proporcionados, produciendo una apreciación variada y diferente de la geografía acentuando la proximidad del San Cristóbal o la lejanía del Manquehue, vistas parcializadas o de la totalidad. Como un bajo continuo sobre el que se destacan y se contraponen las siluetas, las formas y los trazados, el relieve de la tierra y la luz del sol reflejada en ella, las texturas y la escala del material vegetal desplegando completamente su perfil sobre las lomas, el agua integrada a su fuente original, contraponiendo lo vivo a lo inerte... El parque será una experiencia barroca.

Un paisaje onírico, introspectivo que invita a un recorrido conmemorativo personal.

7
El acto minimalista clasicista: el relieve impuesto a la tierra con simetría longitudinal y asimetría lateral: con artificialidad, con arquitectura. Se explotan visualmente, las formas, los centros, los gestos lineales y el planteado por el edificio consistorial como orientación preferencial.
La interpretación irónica de ese mismo minimalismo: no obstante la simpleza formal y la esencialidad de sus elementos, el conjunto discursivo es complejo y no está cerrado a la ambigüedad, a la contradicción. Tampoco así el entorno excluido con la pequeñez de la obra. Entonces será la misma artificialidad de la obra la que interpele, la que clame paisajísticamente, dialécticamente. Entonces encontrar un lugar en el parque será equivalente a detener la dialéctica, a dejarla en suspenso. Será equivalente a hacer significado: a habitar.

PROGRAMA:

El programa de usos permitirá actividades concesionables destinadas a financiar la mantención futura:
• Práctica de golf, con un club que coordine el uso del campo, arriendo de equipos, etc.
• Instalación de restoranes y tiendas, bajo la plaza cívica y conectadas con el parque.
• Instalación de quioscos, restoranes de comidas rápidas, cafeterías, etc. bajo los balcones de la rambla de Avenida Las Américas.
• El vivero en un área independiente, además de atender al parque puede ser fuente de ingresos.

LOS ELEMENTOS DE DISEÑO:

Los elementos básicos que componen un proyecto paisajista: el relieve (la forma de la tierra), la vegetación que la cubre y la presencia del agua están regulados por la trama.
El relieve se valoriza al recortarse contra los bordes, muros de contención, taludes, explanadas, plazas y caminos que se recortan en él.
La vegetación: los árboles que con su carácter estructural siguen la trama básica. Los arbustos de carácter menor, cubresuelos y flores que aparecen en macizos con un carácter libre y pictórico. El césped y cobertura herbácea que cubren el relieve de la trama general.
El tratamiento del agua está directamente relacionado con la voluntad de incorporar el río al diseño del parque. Pero ante la imposibilidad de intervenir en el cauce, la presencia del agua en el parque puede tener un orden diferente compitiendo con el carácter «geográfico» del río con lagunas artificiales, que destaquen «paisajísticamente» la forma de ser del Mapocho. No serán simplemente un elemento paralelo o adyacente sino que deben adquirir un valor paisajista e influir en los tratamientos del parque. Los estanques de acumulación de agua de riego se tratan como espejos de agua y avanzan hasta el lecho del río trayendo hacia el interior los materiales de arrastre. Los áridos propios del Mapocho (rocas, bolones, etc.) se incorporan en el diseño del parque a los taludes laterales, y también se unen a la trama minimalista en la forma de franjas paralelas de gaviones, insertados en los valles de las ondulaciones, devolviendo las aguas de drenaje al río.
Las plantaciones no quieren asemejarse a un bosque, sino que se organizan con total regularidad en la cima de las ondas. El uso de plátanos orientales (y también las ondulaciones de la trama) dispensa estas hileras de la remembranza hortícola. Sólo obedecen a la opción minimalista. Sin embargo, donde sea necesario (funcionalmente), se retiran algunos árboles para abrir vistas, praderas, o adaptarse a los requerimientos programáticos. Pero quedan, como muñones amputados, las tazas selladas y convertidas en asientos, o directamente en pavimento cuando crucen el camino central. Se complementan con hileras de liquidambar en las terrazas de la rambla.

En esta forma desde el primer día el parque se constituye en su estructura y carácter definitivo y no necesita esperar la madurez del crecimiento de las especies vegetales para que su espacialidad tenga sentido.