miércoles, 5 de enero de 2011

Memorial del terremoto 27F


Originado en una iniciativa presidencial de carácter urgente, se convocó a los arquitectos nacionales a un concurso abierto para resolver una plaza memorial en la intersección del eje principal de Concepción con el parque de borde del Bio Bío. Participaron para este concurso más de cien equipos, que debían estar integrados al menos por un arquitecto colegiado y un artista. Fue jurado en una semana y los resultados están disponibles en el artículo de Plataforma Arquitectura que se encuentra en este enlace. Todas las propuestas tuvieron una breve vida pública al ser colgadas en la Bienal 2010; la nuestra, lamentablemente, más encima en forma desordenada. Antes de que la idea quede sepultada en el olvido, la presentamos aquí, con láminas, memoria y presupuesto. El equipo estuvo compuesto por Pía Montealegre (arquitecto ICA 8426) y Daniel Urria (artista visual PUC).

Memoria:
1. Las formas de la tradición

La producción de lugares de memoria,  por lo general arquitecturizados bajo la premisa de la monumentalidad y la estética minimalista, suele abandonar las formas del recuerdo que son propias de la tradición popular. Frecuentemente, espacios hieráticos y puristas no dejan lugar ni a los visitantes ni a sus manifestaciones de duelo, estandarizando el recuerdo en una expresión anónima y repetitiva. Listados imprecisos de víctimas, instructivos cargados de prohibiciones, y hasta el confiscamiento de flores, fotografías y otros objetos personales que los deudos insisten en colocar, terminan por impedir una necesaria apropiación social del lugar, para finalmente terminar siendo lugares de olvido.

Nuestro país es rico en una tradición del recuerdo en la variada gama de formas que toman las animitas y otras devociones populares. Esta manifestación de piedad espacial y objetual tiene una textura y estética propias, señalando con certeza la condición ritual del lugar, y evitando así -de manera natural- la profanación y el descuido.

Es por ello que la propuesta tiene como pivote central estas formas de la tradición, dando lugar a ellas como protagonistas del espacio.